Con una preocupación perpetua por el tiempo, el espacio y por la manera como estas dimensiones sirven de cauce para la existencia, Ricardo Avalo ha creado una obra cifrada en la relación de estos conceptos a contrapunto con las huellas que los mismos han dejado en su memoria.
Seis de las más recientes obras de esta exploración de Ricardo serán exhibidas entre el viernes y el lunes próximos en la feria de arte latinoamericano Merril Lynch arteaméricas 2004, que se llevará acabo en el Coconut Grove Convention Center de la ciudad de Miami.
Junto a Ricardo también exhibirán sus obras Karim Borjas y Annette Turrillo, artistas venezolanos radicados en París que también son representados por Pamil Fine Art.
Según explica Paco González, de la galería Pamil Fine Art, representante de Avalo, éste es el segundo año de esta exposición y reunirá obras de 51 galerías de nuestro continente, curadas por un comité de selección. “Se expondrán trabajos de 187 artistas consagrados y de nuevo cuño provenientes de 17 países”, dice Paco. “Además, la feria tendrá la participación especial de los museos más importantes de Latinoamérica e importantes fundaciones que trabajan para la difusión del arte de América Latina.”
Para esta presentación, Avalo expondrá seis obras que abordan temas en torno a la memoria, el espacio y la condición del ser humano contemporáneo a través de un lenguaje abstracto que ha sido la constante de este artista a lo largo de su carrera.
Con una vocación artística que le viene en la sangre por vía paterna, Ricardo asevera que siempre el arte ha sido su brújula en la vida, aun desde antes de comenzar a estudiar publicidad en el Recinto de Carolina de la Universidad de Puerto Rico. “Ahí precisamente fue que el maestro Augusto Marín, al ver mis trabajos, me aconsejó que me fuera a estudiar arte y que dejara la publicidad”, recuerda Ricardo, quien también se desempeña como artista y diseñador gráfico en El Nuevo Día. “Terminé el grado asociado en publicidad y me fui a estudiar a Río Piedras, donde tuve como profesores a John Balossi, Pablo Rubio, Jaime Romano y Rafael Rivera Rosa, entre otros.”
Si bien Ricardo comenzó con el dibujo, la figura y el paisaje, al incursionar en la pintura estos conceptos se fueron fragmentando y comenzaron a derivar hacia la abstracción, lenguaje que se ha convertido en el vehículo por excelencia para la articulación de las preocupaciones existenciales del artista. “Me interesan mucho los conceptos del espacio y la memoria, lo que nos rodea y lo que somos”, ilustra. “La pintura me sirve para articular esa exploración, para dar coherencia a esas reflexiones y provocar también la reflexión de los espectadores.”
Obra que es fruto de un proceso creativo jamás exento de angustia, el acervo pictórico de Ricardo es también manantial generoso de satisfacciones para su creador, cuadros cuyos títulos -como los de las exposiciones- surgen después que la última huella de pigmento se ha secado sobre la tela. “Los títulos nacen después de que termino las obras... a veces inspirados por mis lecturas”, apunta. “Es entonces cuando la obra me habla. A veces ellas mismas me dicen cómo quieren llamarse y las complazco. Sus nombres usualmente tienen que ver con algún aspecto de la condición humana.”
Ricardo trabaja actualmente en una serie de obras que darán sustancia a su próxima exposición individual en Pamil Fine Art, programada para mayo próximo.
Avalo -quien posee un bachillerato en arte de la Universidad de Puerto Rico- fue becado en 1989 para realizar un viaje cultural que tuvo estaciones en Francia, Suiza, Italia, España y Estados Unidos. En 1991 fue invitado por el escultor Pablo Rubio para trabajar en su taller, donde permaneció durante cinco años. En 1992 fue galardonado con el primer premio de pintura en la Primera Bienal de Artes Plásticas del Museo Casa Roig en Humacao. Ese mismo año colaboró como asistente del escultor Amadeo Gabino en el Primer Simposio de Escultura celebrado en el Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico, institución que le otorgó el Premio Jorge Rechany. En 1999 su obra formó parte de la exposición Puerto Rico en París y en el 2002 presentó una esplendorosa exposición individual en el Museo de las Américas, titulada Informal. El año pasado el Museo de Arte Contemporáneo adquirió su obra Viejo árbol: los folios de la memoria, para su colección permanente.
Ricardo Avalo participará el próximo fin de semana en la feria “Merril Lynch arteaméricas 2004”, en Coconut Grove, Miami.