El Vocero, 27 de agosto de 2005.

Ricardo Avalo en los paisajes de su psique

Por: Jorge Rodríguez Redactor ESCENARIO

Con pleno dominio de los paisajes de su psique, y dejando entrever las sinuosidades de su pensamiento, no sólo con sus característicos campos de color de desconcertante llaneza e intervenidos por trazos dramáticos de absoluta libertad, sino desde un onirismo que desvela una nueva figuración suya, concentrada en un ambiente de soledad, inaugura la más reciente exposición del pintor Ricardo Avalo, titulada "Teorema de los arquetipos. Sombras y paradojas", en Pamil Fine Art. Impregnadas algunas de sus escenas introspectivas por una luminosidad cromática inusitada –en relación al imaginario anterior de sus propuestas "...del viaje azulado. Memorias de la caja negra" hasta "Informal"– el artista presagia desde su título una geografía de un mundo interior enigmático a la vez que misterioso, como dice, siguiendo su usual línea argumental abstracta. Desde ahí es que Avalo propone su teorema plástico, uno que significa una verdad que hay que probar mediante un razonamiento. Sin duda, el pintor viene trabajando el tema actual de la condición humana de cara a su espacio físico y síquico por largo tiempo. Este aborda la razón que está batallando contra el avance del ser humano de frente a la tecnología. En su tesis, se trata de un conflicto entre la razón versus la inteligencia, al convertirse los humanos en unos autómatas. Su trabajo circunda, pues, la estructura del pensamiento y la memoria para adentrarse y reflexionar sobre su vida. Una vida ajetreada de gente que teme estar sola. "Es una búsqueda de imágenes abstractas de cómo yo veo la organización de las ideas, mitos, sueños o recuerdos que guardamos bajo las sombras del ‘yo-pasado’ y que se manifiestan sutil o impulsivamente en el ‘yo ahora’. Las obras son mi representación de una fórmula que plantea la posibilidad de ver nuestro interior y aprender a dialogar con nuestros pensamientos. Estar en el espacio dentro del espacio, abrir la puerta del yo y saber estar con nosotros mismos. En "El teorema de los arquetipos. Sombras y paradojas" hay secuencias de metáforas de significado esencialmente emocional, de espacios con atmósferas desoladas aunque mostrando con sus vigas, barrotes, presidios, impasses o pesadillas, unos blancos y negros con sutiles sombras y manchas, con una suerte de rectitud apasionada muy convincente. Hay otras obras de dos tonos, en técnicas mixtas, de espacios blancos de meditación y contemplación, como los describe Avalo; y con negros donde éste trabaja el tema de las sombras relacionado al título de la exhibición. Llevo años creando un espacio crítico de cosas que voy agarrando en el tema del espacio: las cajas, los rectángulos, el espacio dentro el espacio. Nosotros ocupamos un espacio adentro del universo; y dentro de ese espacio está el ser. Cómo es ese espacio; esa es la pregunta", concluyó el connotado pintor.